El futuro del IVA en México

El futuro del IVA en México
06 de Aug, 2018 La estructura de ingresos y egresos de un individuo, una empresa o una nación no son tan diferentes en el sentido que siguen un concepto muy básico, entre más recaudas, tendrás una gama más amplia de posibilidades para aplicar recursos. Si eres irresponsable con lo que gastas, si eres ineficiente al querer ajustarte, y tomas decisiones sin un horizonte amplio de tiempo, lo más probable es que lo termines pagando en un entorno global que te demanda ser competitivo aparte de no descuidar las necesidades básicas para poder sobrevivir.

Y cuando se habla del estado y sus deberes se pasa por alto a los ingresos que necesita para poder cumplir con las obligaciones que la población y la misma constitución le demanda. Pero el tema de los ingresos públicos es muy distorsionado por medios de comunicación, por la población y por los mismos políticos que le ejercen. Los medios le tergiversan polarizando entre buenos y malos, señalando la corrupción (Inherente y despreciable); la ciudadanía que se siente robada (En muchos momentos dicha sensación se justifica); y los mismos funcionarios con sus promesas de campaña afirmando que con ellos habrá una abundancia y existirán tantos programas de gobierno que los problemas sustanciales del país habrán de desaparecer. Tres agentes que cuentan su verdad, ninguna de ellas es falsa, pero omiten el cuadro completo.

Pero el tema de ingresos por parte del estado ha estado totalmente fuera de la conversación, porque es absoluto el rechazo a cualquier clase de impuesto, y siempre se aplaude la reducción del gasto público, tan popular se vuelve el reducir sueldos de altos funcionarios, como la austeridad en dependencias. Sin embargo por eludir el tema, por no manejarlo correctamente, México trae encima una problemática muy seria de recaudación impositiva.

No todos los impuestos se cobran igual, ni tienen los mismos efectos sobre la población. La primera clasificación, y muy importante para definir la política fiscal de un país, es si se va a gravar de modo directo o indirecto. Cobrar de manera directa un impuesto es si ésta irá sobre el ingreso del sujeto (Ya sea persona física o moral) como bien lo hace el ISR, en el cual quien tenga mejores ingresos será quien esté aportando más al erario público; hacerlo de modo indirecto tiene otro efecto, debido a que éste se dedica al consumo, así que su aportación dependerá al grado de gasto, cosa que hace el IVA y el IEPS.

México es el último país de la OCDE en recaudación tributaria, nunca se permeó el tener tasas impositivas elevadas. El gasto público equivalía al 22% del PIB y se recaudaba menos del 10%, la diferencia se cubría mayoritariamente con el ingreso petrolero, cosa que se ha venido perdiendo por la caída del precio del barril y la exigua producción que ha tenido PEMEX en este lustro. Así que las recomendaciones de instancias internacionales como la misma OCDE o el FMI, radica en priorizar un incremento a un impuesto indirecto como el IVA para que éste no ralentice la economía, y por no gravar al ingreso, no significará un golpe para el sector empresarial ni inhibirá las inversiones presentes ni futuras.

Esto puede sonar bien, aunque hay otro criterio de clasificación de impuestos que se valora antes de optar por incrementar alguna tasa. Esto es si es progresivo o regresivo. Un impuesto se considera progresivo cuando grava principalmente a los que más dinero tienen, mientras que se le indica como regresivo si éste perjudica a las clases sociales más bajas.

Si consideramos un estudio del Centro de Estudios Espinoza Yglesias, el 10% de la población más rica aporta casi el 40% de la recaudación del impuesto, mientras que el 10% más pobre contribuye menos del 2%, bajo ese criterio le podríamos valorar como progresivo. Pero ese mismo estudio arroja que el 10% de la clase social más alta destina sólo 6.5% de su ingreso a IVA, mientras que el 10% de la clase social más baja dirige el 11.4%, así que usando este dato se deduce que es regresivo porque el impacto negativo se ubica principalmente en la gente que se encuentra en pobreza.

Y se puede mencionar que otros países de América Latina tienen un IVA más alto, Chile o Colombia tienen tasas generalizadas del 19%, ni hablar de países europeos como España que tiene una tasa del 21%. Pero en dichos países se tiene una mejor distribución de los recursos públicos que en México, afirmando que México está en el lugar 121 de 137 en eficiencia del gasto público por el ranking de competitividad del Foro Económico Mundial.

El tema del IVA y un incremento puede resultar benéfico para la estructura fiscal de México, con lo poco que se invierte en sectores perniciosos y sociales como educación y seguridad, es radical que haya mayor disponibilidad de recursos. Subir el IVA puede resultar regresivo, pero bien acompañado de apoyos sociales dedicados a la clase social más baja se reduciría su impacto, lamentablemente, las condiciones de gasto público en México distan de ser las ideales, y para que esta recomendación funcione deberá acompañarse con mejores mecanismos para vigilar la aplicación de los recursos públicos por parte del estado.

Referencias:
Patiño, D. (2018). MÉXICO, ENTRE LOS PAÍSES DE AMÉRICA LATINA QUE MENOS RECAUDAN IVA. Abril 10, 2018, de Expansión Sitio web: https://expansion.mx/economia/2018/04/10/mexico-entre-los-paises-de-america-latina-que-menos-recauda...
Ramírez, E. (2012). La Generalización del Impuesto al Valor Agregado: ¿Una opción para México?. Noviembre 25, 2012, de Revista mexicana de ciencias políticas y sociales Sitio web: http://www.scielo.org.mx/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S0185-19182013000300004
OCDE (2011), Estudios económicos de la OCDE: México 2011, OECD Publishing. . http://dx.doi.org/10.1787/9789264115934-es


Por David Abraham Ruiz Ruiz
Licenciado en Finanzas por la Universidad de Sonora.

Correo: dabrahamrr94@gmail.com
Twitter: @Ruiz4D

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