Mi Experiencia como Extranjero al Emprender en México

Mi Experiencia como Extranjero al Emprender en México
12 de Mar, 2018

Desde pequeño, siempre había querido abrir mi propio negocio. Emprender siempre ha sido algo que me ha gustado, pero nunca pensé que lo haría a 12,000 kilómetros de mi país, en una industria que no conocía.

Creé una repostería francesa en Hermosillo, México, la cual abrió sus puertas en mayo del 2017. Todo empezó en la Universidad del Valle de México (UVM) en el 2012, cuando realizaba un semestre de intercambio a través de mi escuela de negocios. Tuve la idea analizando los hábitos de consumo de los hermosillenses e identificando que la cultura mexicana del norte tiene un gran enfoque en la gastronomía, pero sin hacer mucho énfasis en la parte dulce de la misma. 


Si soy sincero, para un francés, abrir un negocio en México sí es difícil. Más allá de la ley, por la falta de claridad en muchas etapas de la creación de la empresa. En lo concerniente a tramites de migración, notariales, bancarios o de todo tipo de contratos, todo se complica por falta de información. Por ejemplo, acerca de la migración, las instrucciones eran diferentes entre lo que decía el Consulado, el Instituto Nacional de Migración y los asesores jurídicos. Esto hacía muy difícil elegir el camino correcto, insisto, no tanto por lo complejo de los tramites, si no por la falta de claridad. En Francia, también hay muchos trámites, lo que ocasiona que la creación de empresas sea un poco tardada, sin embargo, si somos objetivos, el procedimiento es más lógico y claro. Afortunadamente, en cada etapa, encontré gente que se ofreció a ayudarme y dedicaron tiempo para clarificar el asunto, lo cual facilitó mucho las cosas.

No obstante, la estructura administrativa mexicana y la francesa son bastante similares. Llevan muchos trámites con tiempos de espera largos y una burocracia muy estricta. Con respecto al tema fiscal, la gestión de los impuestos y del IVA también es parecida. Aunque los tiempos de devolución de IVA en México son menos precisos. En Francia, una empresa recién creada, recibirá la devolución del IVA de su inversión a más tardar 1 mes después. En mi caso personal, para varias transacciones, tuve que esperar más de 5 meses, lo que impacto bastante mi competitividad y mi planeación de inversión.


Además, fue muy complicado encontrar la razón social y la composición de los socios, ya que dos de los tres socios eran franceses y el tercero mexicano. Ante esto y por las limitantes, tuvimos que crear la estructura empresarial y contratarnos a nosotros mismos para obtener legalmente la visa de trabajo. Al final, tuvimos que cumplir con muchos trámites y requisitos de algo que yo hubiera imaginado bastante sencillo, y por esto tuve la impresión de perder mucho tiempo y energía en algo que hubiera sido más directo si los procedimientos hubieran sido más efectivos.


Para terminar con la parte administrativa, diría que muchas leyes y cambios están por ser aplicados para facilitar la creación de empresas en México, tanto en beneficio de extranjeros como de mexicanos. Algunas de esas modificaciones han sido implementadas en la Ciudad de México y llegaran pronto a toda la República.

Una parte de la creación de la empresa que requirió mucho tiempo fue la elaboración del plan de negocio. Elaborar el plan de negocio fue difícil por la sencilla razón de que se tenía que pensar en muchas cosas. El mercado, los hábitos de consumo, la competencia, el acceso a la materia prima… estos son algunos ejemplos de lo que se tiene que tomar en cuenta para crear una empresa en el extranjero. 

Cuando empecé a pensar en el proyecto, tenia 1 año y medio viviendo en Hermosillo y me encontraba terminando la escuela. Entre las primeras ideas y el concepto final, hubieron muchos cambios. Hablar con la gente y analizar a profundidad la manera en la que consumen en Hermosillo fue muy importante para desarrollar un concepto viable y que potencialmente fuera a agradar a las personas. Al final, quise crear una empresa diferente a lo que la gente conocía aquí, en cuanto a los sabores y el concepto, pero que a su vez pudiera mezclarse e integrarse con los hábitos de consumo locales. Mi objetivo no era solo cubrir un nicho de mercado, sino alcanzar a diversas categorías socioeconómicas e incorporarme en el consumo diario de los hogares. Para alcanzar eso, apliqué por un lado una política de precios amplia y accesible; y por otro, me enfoque en ofrecer sabores conocidos, pero auténticamente franceses.


Para concluir, diría que la última dificultad en el proceso fue la búsqueda de materia prima. Muchos de los ingredientes en México son distintos a los franceses, lo que dificultaba el deseo de autenticidad. Afortunadamente, en la Ciudad de México y Monterrey existen empresas de importación de productos extranjeros, por lo que me ha sido posible importar 60% de mi materia prima.

Crear una empresa en México ha sido y sigue siendo una aventura apasionante. Si bien existen muchos obstáculos, emprender vale la pena, sobre todo en un país con tanta riqueza cultural y humana.

Escrito por Matthieu Couret.

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