El conflicto de las chinas.

El conflicto de las chinas.
13 de Sep, 2017

República de China, República Popular de China, Regiones Autónomas de China y Regiones Administrativas Especiales de China. ¿Todas son China?

Todos hemos escuchado alguna vez estos términos, pero muchos aún se preguntan por qué existen todas estas denominaciones de China, cuál es la diferencia entre ellas, así como cuál es la que corresponde a la China que toda la vida hemos visualizado como “China”.

Hablemos primero del conflicto de las dos Chinas: la República de China vs la República Popular de China.

Para efectos prácticos, hoy por hoy la República de China (ROC, por sus siglas en inglés), mejor conocida en el mundo como Taiwán, comprende exclusivamente el territorio de la isla que lleva dicho nombre y las pequeñas Islas Penghu, y tiene su capital en la ciudad de Taipéi. En cambio, la República Popular de China tiene su capital en Beijing y comprende el resto del territorio del gigante que históricamente conocemos como China, dividido en 2 partes: 

  •  China continental. Se conforma por 22 provincias (23 si aún considerásemos Taiwán como provincia de China), 4 municipalidades y 5 regiones autónomas. Las regiones autónomas son Mongolia Interior, Xinjiang, Tíbet, Guangxi y Ningxia. Se denominan así por estar sujetas a la Ley de Autonomía Regional de 1984 y porque constitucionalmente se les ha otorgado cierto grado de independencia económica, financiera y administrativa; teniendo derecho a crear sus propios presupuestos, realizar la gestión de la educación, la cultura y la prestación de servicios de salud de forma autónoma; sin embargo, se dice que su grado de autonomía es muy debatible, ya que la aprobación de legislación requiere la aprobación del congreso nacional.


  • Regiones Administrativas Especiales. China solamente cuenta con 2 regiones administrativas especiales, se trata de Hong Kong y Macao. Para ambas se aplica el principio “un país, dos sistemas” y un alto grado de autonomía, pues Hong Kong es administrado por los habitantes de Hong Kong y Macao por los habitantes de Macao, ambos bajo sistemas capitalistas, a pesar de pertenecer a un solo estado soberano regido por el comunismo. Exceptuando el aspecto militar y diplomático, cuyo ejercicio corresponde al gobierno central de la República Popular de China, estas regiones gozan de plena autonomía para dirigir de forma independiente los asuntos propios, incluidos los poderes legislativo, administrativo y judicial. 


El conflicto de las dos Chinas tiene su origen en la Guerra Civil China, la cual comenzó en el año 1927, debido a la disputa de poder entre el partido nacionalista (Partido Nacionalista Chino, o “Kuomintang”) y el partido comunista (Partido Comunista Chino).

Inicialmente existía sólo la República de China, fundada en 1912 con capital en Beijing, como resultado del levantamiento del Partido Nacionalista del Kuomintang, el cual derrocó al Imperio Qing, acabando así con el tradicional gobierno de los emperadores chinos.

Más tarde, el partido nacionalista se enfrentó a una fuerte oposición comunista que dio lugar a la fundación del Partido Comunista Chino en 1921.

Desde 1927 hasta 1949, se dieron varios enfrentamientos entre las fuerzas de ambos partidos, los cuales culminaron con la victoria del partido comunista, tras lo cual el 1° de octubre de 1949 se proclamó oficialmente en Beijing la República Popular de China. Por su parte, el ejército y los dirigentes del partido nacionalista cesaron la lucha, abandonando el continente y refugiándose en la Isla de Formosa (ahora “Taiwán”) bajo la protección del ejército de Estados Unidos. Fue así como el gobierno central de la República de China se traslada a Taipéi, seguido por 1.2 millones de personas desde China Continental.
Desde entonces, la República Popular de China ha mantenido su capital en Beijing, ostentándose como el único gobierno de China y considerando a Taiwán como una provincia rebelde que pertenece a China y que debería estar sujeta al gobierno de la República Popular de China.

Por su parte, la República de China, no obstante el traslado de su capital a Taipéi, había seguido ostentándose como el único y legítimo gobierno de China; desconociendo a las autoridades comunistas de Beijing como gobernantes de China.

Frente a esta disputa, y no obstante la proclamación de la República Popular de China tras la victoria del partido comunista, durante muchos años la mayoría de los países del mundo y la ONU siguieron reconociendo a la República de China (a pesar de su traslado a Taipéi) como el gobierno verdadero y legítimo de toda China; esto hasta 1971, año en que la ONU pasó a reconocer al gobierno comunista como la autoridad legítima de una única China.

Así, Taiwán fue quedando situado en una especie de limbo diplomático, pues actualmente la mayoría de los países reconocen oficialmente a la República Popular de China como el gobierno legítimo de China, lo cual les impide tener relaciones diplomáticas oficiales con Taiwán (la República de China); sin embargo, mantienen relaciones extraoficiales a través de oficinas comerciales o turísticas, en algunos casos, dotadas de funciones similares a las de embajadas o consulados, pero con ciertas limitaciones.

En 1992, autoridades de Beijing y de Taipéi se reunieron a fin de hacer un reconocimiento mutuo, hecho histórico conocido como el “Consenso de 1992”, a través del cual ha sido posible que ambos gobiernos reconozcan que tanto China como Taiwán forman parte de una sola China, pero interpretando “China” cada uno a su manera, dando lugar al principio de “Una sola China, dos interpretaciones” (por un lado la China comunista o República Popular de China, y por el otro la China democrática o República de China) lo cual, lejos de un verdadero consenso, parece ser sólo una fórmula para explicar su coexistencia y llevar la fiesta relativamente en paz, pues ambos gobiernos únicamente coincidieron en que existe un solo estado soberano que constituye la única China, pero siguieron difiriendo en cuál de los dos gobiernos es el legítimo representante y gobernante de dicho estado soberano. 

La realidad actual, independientemente de la tensión política entre China y Taiwán, es que Taiwán se considera y opera como un país independiente de China y sus habitantes no se consideran chinos sino taiwaneses, pues Taiwán tiene independencia económica y comercial, así como su propio gobierno regido por la democracia y el capitalismo (y no por el comunismo como en China continental), su propia moneda, su propia bandera y su propia política internacional (a pesar de que las relaciones diplomáticas con otros países sean “extraoficiales”); además de que expide sus propias visas y pasaportes. Incluso en el idioma hay una diferencia, pues en Taiwán utilizan el “chino tradicional” mientras que en China utilizan el “chino simplificado”.

Con lo anterior podemos concluir en definitiva que hablar de la República Popular de China y hablar de la República de China son cosas totalmente distintas, pues si bien su origen histórico es una única China, hoy por hoy tenemos de facto dos naciones distintas e independientes, a pesar de las dificultades que a la fecha enfrenta Taiwán para tener reconocimiento oficial y participación directa como país en los organismos internacionales.
Por Alejandra Rivas 

18 de agosto de 2017.

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