Crecimiento Sin Responsabilidades... Piénsalo Dos Veces.

Crecimiento Sin Responsabilidades... Piénsalo Dos Veces.
16 de Feb, 2018 Imaginemos por un minuto un mundo sin autoridad tributaria, sin impuestos, sin conflictos obrero-patronales, sin robos ni fraudes; sin mas que un camino de libertad irrestricta para el provecho económico. Podríamos llamarlo un escenario mágico para todos los que se encuentran en la sección empresarial o del emprendimiento... Ahora regresemos de una vez y para siempre a la realidad.

La dinámica empresarial y concretamente el crecimiento empresarial/profesional vendrá casi religiosamente aparejado de una gama obligaciones y responsabilidades. Más allá, en la medida de la madurez con la que enfrentemos ese crecimiento es que podremos disfrutar de el.

En este sentido, es preciso definir la “madurez” en dos instancias: la primera siendo la capacidad para aceptar que las oportunidades traerán consigo responsabilidades; y la segunda, como la voluntad para ocuparte de estas últimas. Como el joven en transición hacia la vida adulta tiene conflicto al pagar su primer recibo de luz; la madurez es un proceso incómodo pero necesario para el progreso.

Es bien sabido que casi indistintamente del país en el que se viva, la autoridad fiscal, nos parecerá un obstáculo para el crecimiento de los negocios. Lo mismo con las Leyes y demás factores que “obstruyen” el camino del emprendedor. En México, el temor a lo que la economía formal representa es real, ya que según datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), alrededor del 60 % de las personas económicamente activas en México se ganan la vida en la informalidad, y podríamos especular que el 40 % restante vive queriendo esquivarlo. Pero tan pronto como entendamos de una buena vez que irremediablemente tendremos que convivir con la autoridad y sujetarnos a sus reglas básicas de juego, es que podremos aumentar sustancialmente el disfrute de nuestros réditos a pesar de las trabas.

Abordando el tema desde otra arista, “contrato” es un concepto con el cual me he dado cuenta que muchísima gente tiene conflicto. La aversión a los contratos pareciera casi un miedo a involucrarse con el mismo lucifer, o abrir la llave a los “problemas legales”. Irónico, ya que el Derecho y las leyes fueron creadas para ordenar a la sociedad y evitar problemas. Contrario al vox populi, los contratos sean laborales, de prestación de servicios, mercantiles, o lo que fueren, pueden convertirse en una herramienta a nuestro favor y ahorrarnos una serie de inconvenientes.

Como ávido viajero me encuentro frecuentemente en la constante búsqueda por las mejores ofertas de viaje y la manera de reducir costos; y al igual que para muchas otras personas, un seguro de viajes era completamente prescindible para mi hace algunos años. Al poco tiempo, un par de lecciones bastante caras (accidentes médicos) en el extranjero y una frase que leí en un blog perdido en línea, me hicieron cambiar mi manera de ver las cosas. La frase que leí decía algo más o menos así: “si no te alcanza para un seguro de viajes, tampoco te alcanza para viajar”.

La vida profesional y de emprendimiento resulta semejante en gran medida a los viajes. En el afán de maximizar la experiencia (utilidad) y minimizar las obligaciones, pasamos por alto las responsabilidades y herramientas que eventualmente nos acercarán a nuestro cometido primero de obtener el mayor provecho posible al menor costo.

He conocido a tantas personas que llevan aparentemente negocios por la recta creciente, y que por no invertir en una estrategia legal-laboral sólida se ven en tanto que nada entre la espada y la pared de las juntas de conciliación y arbitraje. Conozco también otras personas con excelentes proyectos, los cuales por escatimar en servicios contables profesionales, hacen del fisco su peor enemigo.

*Benjamin Parker dijo que con gran poder viene una gran responsabilidad. En ese orden de ideas, entender que a mayor crecimiento se vienen mayores responsabilidades hará de la subida una experiencia de provecho, y no un proceso del cual temer.

Sea cual sea el momento o etapa de emprendimiento, es preciso traer los siguientes puntos a consideración:

1. Contrata un contador: Si ves necesario a un médico para encargarse de tu salud, ¿Por qué no harías lo mismo con tu contabilidad?
2. Invierte en asesoría legal: Google y otros buscadores son plataformas maravillosas del siglo XXI, pero no la panacea para todos nuestros problemas. Descargar de internet contratos a diestra y siniestra sin pensar en una estrategia personalizada para tus intereses y necesidades, puede únicamente camuflar o acrecentar un problema en lugar de resolverlo.
3. Haz las paces con la autoridad tributaria: Acepta la idea de que tarde que temprano tendrás que pagar impuestos y luego busca una estrategia fiscal inteligente.
4. Piensa en invertir en lugar de ahorrar. Si quieres una visión de mediano y largo plazo deberás saber que por lo regular lo barato sale caro. Por otro lado invertir en asesoría legal integral y en estrategias personalizadas forjará los cimientos para una entidad/proyecto económico perdurable.

En fin, la idea lejos de hacernos sucumbir ante “el sistema” o todo cuanto se nos ponga enfrente, es por otro lado, hacer las paces con las obligaciones y responsabilidades que tarde que temprano tendremos que asumir. Nadar contra-corriente tiene mérito por valentía, pero no siempre será la mejor decisión. En ocasiones se puede aprovechar la dirección e impulso de la corriente para encontrar tu propia ruta hacia tus metas empresariales y evitarnos un montón de raspaduras fácilmente eludibles.

 
Lic. Daniel Elizalde Mireles "Juglar Actual". Abogado colaborador de BCC y BC2.

61 comentario(s)

DÉJANOS UN COMENTARIO

Nombre *

Correo *

Comentario: